martes, 16 de marzo de 2010

SOCIEDAD JUSTA O INJUSTA

La Constitución Española de 1978, norma suprema del ordenamiento jurídico del Estado Español, es usada muchas veces como arma arrojadiza en las confrontaciones políticas partidarias, llegándose a los extremos de considerarla intocable e inalterable u obviada cuando no interesa su contenido a los poderes reales.
Creo que como toda norma, puede ser modificada para su adaptación a la realidad dinámica de nuestra sociedad, sobre todo si es tan distinta la actual a la existente en la década de los setenta, sería lo normal en un régimen democrático. Lo anormal es lo que ocurre, se la están saltando o ninguneando, cuando interesa políticamente, ya sea con otras normas que la bordean por encima y en otros casos saltándose los principios que la inspiran. En esta esfera de constitucionalidad, hay que lamentar la triste labor del Tribunal Constitucional, que se ha dejado contaminar por las mayorías políticas y se ha alejado de lo jurídico, pero no es este el tema sobre el que quiero reflexionar.
Iré al tema que quiero tratar, que no es el único que sufre la Constitución. El artículo 40, primer párrafo, de la vigente Constitución señala:
“Los poderes públicos promoverán las condiciones favorables para el progreso social y económico y para una distribución de la renta regional y personal más equitativa, en el marco de una política de estabilidad económica. De manera especial realizarán una política orientada al pleno empleo.”
Hablar de políticas de empleo, para el pleno empleo, aquí en Andalucía que durante más de tres décadas de constitución, no hemos dejado de ser el “farolillo rojo”, y que ni siquiera hemos convergido con la media del estado, resulta irrisorio. Claro incumplimiento constitucional de unos y otros gobiernos de todo color y con cuatro ministros de trabajo andaluces, de unos y de otros.
Pero siendo esto muy importante, el empleo, hay otro principio tanto o más, la obligación de los poderes públicos de buscar una más equitativa distribución de la renta entre regiones y entre personas. La realidad ha sido todo lo contrario, lo cual en periodo de crisis económica, como la actual, se nota y se agudiza mucho más. Ni Andalucía ha dado un salto en la convergencia con la media del Estado Español, ni los ciudadanos han visto una sociedad más igualitaria, por ello, si eres ciudadano andaluz eres doblemente sufridor de desequilibrios.
Hablando claro, las clases medias españolas han perdido capacidad económica y sobre ellos recae el peso de la crisis pues es a ellos a los que se pide sacrificios y más contribuciones fiscales, mientras que sectores trabajadores pasan a situaciones extremas bordeando la indigencia y en muchos casos, como zonas rurales, lo están, y en ambos niveles el paro los diezma.
En el otro lado de la “moneda” están ciertas élites que ganan cada vez más, incluso en esta crisis que tanto daño esta realizando. Esta realidad la pueden cotejar mirando, en este medio de comunicación, los artículos de economía, observando los resultados económicos “con la crisis incluso” de bancos y grandes empresas de la construcción, por ejemplo. No en vano, siempre se ha dicho que en épocas de crisis se hacen las grandes fortunas, claro está de los que ya tienen dinero “fresco” para comprar o invertir. Remito igualmente a observar como los pisos que más fácilmente se venden son los más caros o como se compran empresas por grandes Holdings.
Lo más grave es que desde el gobierno no se utilizan los impuestos para equilibrar las rentas de las personas, sino más bien lo contrario. Ahora el estado necesita dinero y sólo se le ocurre lo fácil, subir el IVA, un impuesto que pagamos por igual todos, sea uno un desempleado o ejecutivo de un consejo de administración de un gran banco, eso es desnivelar cada vez más la sociedad. Ese parado al aumentar sus impuestos, esta pagando con sus compras de primera necesidad sus propios subsidios, las clases medias están perdiendo capacidad económica, siendo fundamental para nuestro modelo económico el consumo, lo que se consigue es que éste se retraiga, mientras que a los grandes “pudientes” esta subida ni la notaran.
La conclusión es la profundización en la diferencias de la sociedad y que al final se favorece a los ricos, diga lo que diga la demagogia del Gobierno del PSOE.
Claramente, no hay una política, ya no de izquierda sino tampoco social ni constitucional, me remito al artículo 32 de nuestra Carta Magna:
“Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio”.
No hay derecho de que los que provocaron la crisis, no la internacional, sino la de aquí, la nuestra que se ha sumado a la otra, la llamada del ladrillo o también podríamos denominar de los pelotazos, no sólo se ha forrado provocándola sino también se están forrando a costa de ella.
Un gobierno comprometido socialmente, no puede subir el IVA a todos por igual, si se necesitan ingresos, lo primero sería una política duramente de austeridad y para abordar mayores ingresos se puede crear un tipo especial más alto de IVA para aquellos bienes de gran valor y claramente de lujo, pues quién los compra tiene capacidad de pagarlo. Debemos cumplir la constitución también en estas cosas.
Este tema tiene una repercusión mayor que la meramente económica. Recordemos nuestra historia, la transición política española, considerado como un modelo, se pudo realizar gracias a que sociológicamente España era estable, con unas clases medias en crecimiento e incluso unas clases obreras que aunque con problemas habían mejorado su situación. Hoy estamos volviendo a incrementar las diferencias sociales, ello no es bueno, esta apareciendo cada vez más grupos de indigencia total, cada vez hay más gente viviendo en la calle, las clases medias disminuyen y se sienten gravemente perjudicadas. Aprendamos de la historia.



Cádiz a 16 de Marzo de 2010.



Ramón Sánchez Heredia
Presidente Comité Enlace Provincial Andalucista (PA+PSA)

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